Y nada cuanto haga llegará a cambiar el rumbo de mi vida contigo, que desde en un inicio fue perderte. Siempre creí que llegaría la hora correcta, el momento preciso para darte más que tiempo, y más que poemas una hilera de días felices. Un paquete de sonrisas, un momento juntos, una oportunidad para enamorarte.
Resultó bastante fácil olvidar todo lo que tenía para ti, lo eché todo a un tacho de basura, el desinterés de tu parte me hizo cambiar de opinión tan bruscamente que fue como un apagón lo que me hizo reaccionar, y entender que no querías nada, y que no podía ofrecerte lo que buscabas, lo que había en mis manos era solo el aire de las muchas veces que intenté alcanzarte, y lo que había en mi corazón era solo un espejismo de lo que habían visto mis ojos. De lo que me había enamorado.
Ahora sé que somos nada, como siempre lo fuimos.
Y aún después de tantos años, no logro entender ni un poquito de ti.