Me encontré con tu nombre, y con la rosa que hace tiempo te había regalado, no solo descubrí tus miedos, también pude extenderte la mano, tu notabas que estaba frío, que el rechazo me congelaba, y hasta escuchaste mi súplica, cuando viste la fotografía en que me abandonabas, que por qué lo hiciste y si habrá regreso, no quiero reclamarte nada, solo quiero darte un beso.
Quizá ese ha sido el motivo de mi viaje, aunque sinceramente no busco regreso, quemaría cada fotografía de nuestra historia, pero estaría faltando a mi promesa, la que nunca te olvidaría, sin importar si el cielo se oculta o si se caen las estrellas, yo entré a este laberinto, y me topé con mil memorias, déjame amarte de nuevo y que tu sonrisa pinte mi alegría, que no quiero un mural de sentimientos, antes bien, busco una vida contigo.
Ojalá cariño mío me puedas mirar a los ojos, que no siento más que tu perfume, y no recuerdo otra cosa que tu rostro, tus labios suaves y delicados, tus bellos ojos grises, el reflejo de mil memorias.

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