Todos le tememos a algo, todos. Y muchas veces dejamos que ese algo nos domine, sin saber que lo que no hacemos hoy, puede que no lo hagamos nunca. Lo que un día fue una oportunidad, con el tiempo se convertirá en una memoria, lo que pudo haber sido un recuerdo se volverá una fantasía, así que para que las ilusiones no sigan siendo sueños, es necesario despertar, dejar el miedo y correr hacia ellos.
Y así, cada día nuevo junto con el despertar de la mañana, nos brinda una nueva oportunidad, un nuevo comienzo, para dar un abraso, para regalar un beso, para no ser alguien más dentro de este universo, para cambiar al mundo. Bueno, exagero.
El fin de todo esto es que no le temamos a nada, que hallemos el camino y seamos dueños de lo que ya es nuestro. Solo hace falta tomarlo, dejar el temor y hacerlo.

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