sábado, 4 de febrero de 2012

Me puse de color blanco embarazo!

Hace no mucho tiempo, cuando aún detestaba el amor y me hacía el sordo a todo tipo de romantiqueses, que a propósito no sé si esa palabra exista, me topé con un mensaje que me dejaría helado toda la noche…

Era algo tarde, aunque no pasaba de las diez, la hora típica de comer algunas galletas y echarse a dormir, un día como los demás y una noche como cualquier otra, aburrida, monótona y lenta. Mi vida siempre ha sido como la película de cine que no pagas por ver e irremediablemente irás a dormir, en la que las palomitas gratis y los chistes de tus amigos no son lo suficiente para mantenerte despierto, así de aburrida.

Ya estaba con el sueño encima, desde hace rato.
Tomé mi iPhone para revisar si no había nada nuevo, en efecto, nada nuevo.
Recorrí vagamente los ojos por la pantalla, me fijé en una Aplicación que no había abierto desde la mañana. La abrí. Encontré que alguien a quien admiraba mucho me había escrito. Se me paró el corazón. No podía creer que de verdad había pensado en mí, a lo que me dije a mí mismo riendo… bien que quieres.

Ella es una infinidad de idiomas, gestos, sentimientos y sonrisas, debes procurar hacerla sentir bien en todo momento, puesto que no a todos les brinda su confianza, me contó sobre algunas dificultades, miedos y cosas que la oprimían constantemente. Yo no tardé en brindarle mi mano, las pocas veces que había visto sus ojos había caído enamorado, ¿Por qué oponerme a darle un poquito de mí sin buscar lo mío, brindando por su tranquilidad con el afán de que las cosas en ella marcharan bien, o al menos mejoraran.

Me hubiera gustado entonces, si hubiera estado a su lado, besarla sorpresivamente. Aunque realmente no lo haría, eso solo la confundiría más, entendí que mi color blanco embarazo fue por el sobresalto al que se sometió mi corazón!, me encanta conversar con ella en persona más que por mensajes, pero aún en cada letra que teclea de repente me pinto de blanco, siento lo mismo que sentiría viéndola a los ojos.

Conversé un largo rato con ella, eso me hizo bien.
Me acosté con satisfacción, había dado algo de mí que era justamente lo que ella necesitaba.
Mi amistad con ella es como la mejor película para un otoño.
Simplemente me fascina.


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